La silla representa el objeto donde el trabajador se encuentra la mayor parte del tiempo durante su jornada laboral; es por eso que no saber escoger la adecuada puede causar problemas de salud e incluso afectar la productividad del empleado. En DUNATI queremos ayudarte a saber en qué debes fijarte realmente para poder escoger el asiento correcto, asegurándote así lo que tú y tu oficina de verdad necesitan.

LO QUE REALMENTE HACE QUE UNA SILLA SEA ERGONÓMICA - blog

Lo primero que se debe considerar es el apoyo lumbar que esta tenga, entendiéndose que no es solo un mecanismo que soporta la espalda; debe, además, estar diseñada para asemejarse lo más posible a la curva natural de la columna.

Existen sillas con cojines o almohadillas por detrás de la malla de respaldo que proporcionan un soporte en la espalda y, en algunos modelos, estas pueden regularse en altura o la tensión que generan, dándole al usuario una completa capacidad de personalizar su silla, hasta que esta se ajuste a él.

La reclinación es indispensable para asegurar un movimiento continuo de la columna, evitando las posiciones rígidas. Siempre es mejor elegir una silla sincrónica a una reclinable, puesto que esta última mueve tanto el asiento como el espaldar de forma conjunta. Mientras que una sincrónica mueve el asiento solo cuando el espaldar ha alcanzado cierto grado de inclinación, logrando que el trabajador pueda estrecharse o inclinar la espalda sin sentir que las piernas se levantan al mismo tiempo.

La altura debe ser regulable, para lograr un ángulo entre 90º y 120° para la flexión de las rodillas. No es aconsejable que la altura sea muy baja, pues provocaría que la persona coloque los pies debajo de la silla. Los pies deben tocar el suelo y, si es necesario, se debe tener un reposapies para compensar.

 

El grosor y material del tapizado también deben evaluarse. No debe ser extremadamente acolchado ya que eso solo logrará que con el tiempo se deforme, adaptándose a cualquier mala postura que el usuario pudiese tener. La tela debe ser transpirable, para que no genere humedad y soporte un uso continuo, garantizando su durabilidad.

El cojín de asiento debe ser curvo hacia el borde, donde se ubican las rodillas, generando una caída suave de las piernas. De esta forma se evitará la presión sobre los nervios de los muslos y posteriores entumecimientos, várices y enfriamiento de las extremidades.

Los apoya brazos son un complemento fundamental, ya que en estos se vierte el peso del trabajador, aliviando la columna vertebral y evitando la sensación de hombros rígidos. Deben ser ajustables al menos en altura y, en lo posible, también en el ancho y las posaderas con mecanismo de rotación, para que se ajusten al cuerpo de la persona que la use.

La movilidad de la silla es un factor que facilita el desplazamiento de una persona, brindándole comodidad. Por eso, que cuente con ruedas para piso duro, laminado o madera es un aporte tanto a la ergonomía como al cuidado del inmueble.

Un cabecero es el plus ideal a la hora de descansar en una silla, ayudando a liberar presión innecesaria en el resto del cuerpo y brindando comodidad al cuello. Sin embargo, no es aconsejable que se utilice en todo momento.