tendencias · 16 ago 2026 · 5 min de lectura

Cómo los agentes de IA están cambiando la distribución de la oficina

El puesto individual pasó de ser más de la mitad de la oficina a un tercio, y la IA acelera el cambio. Qué significa para las oficinas en Chile, con la jornada de 42 horas y datos de 2026.

Oficina corporativa con zonas de trabajo y colaboración

Los agentes de IA dejaron de ser una promesa: según el índice de tendencias laborales de Microsoft, la cantidad de agentes activos en las empresas se multiplicó por quince en un año (2026), y 8 de cada 10 líderes esperan tenerlos integrados en su operación. Cuando una parte del trabajo individual la hace un agente, la pregunta ya no es cuántos escritorios caben en la planta. Es otra: para qué viene la gente a la oficina.

La respuesta se está viendo en los metros cuadrados. El espacio individual pasó del 56% de la oficina en 2021 al 35% en 2025, según el estudio global de CBRE, mientras el espacio de encuentro creció más del doble en el mismo período. La oficina se reorganiza alrededor de lo que la IA no puede hacer: conversar, decidir, aprender y pertenecer.

En Chile ese movimiento se cruza con algo propio. La jornada laboral bajó a 42 horas en abril de 2026 y sigue camino a las 40 en 2028, mientras la vacancia de oficinas en Santiago tocó su nivel más bajo en cinco años. Menos horas y más gente volviendo a la oficina significa una sola cosa: cada hora presencial tiene que valer más.

¿Qué cambia cuando el trabajo se comparte con agentes de IA?

El trabajo individual de pantalla, redactar, ordenar datos, preparar un primer borrador, es justo lo que los agentes están absorbiendo. Microsoft midió en 2026 que el 58% de quienes usan IA produce trabajo que un año antes no habría podido hacer, y que las habilidades más valoradas pasaron a ser revisar con criterio lo que la IA entrega y pensar críticamente sobre ello.

Eso cambia el sentido del escritorio. Si el borrador lo hace el agente desde cualquier parte, lo que justifica venir a la oficina es lo que pasa entre personas: revisar juntos, decidir, coordinar, enseñar. El espacio tiene que estar armado para esas actividades, no para filas de puestos que se usan la mitad del tiempo.

¿Cuánto espacio individual está desapareciendo?

Los números de CBRE son elocuentes: los puestos asignados cayeron del 83% de las empresas en 2021 al 55% en 2025, y los esquemas de escritorio compartido se triplicaron, del 12% al 36%. Al mismo tiempo, los espacios de encuentro y servicios crecieron 120% desde 2021, y la ocupación real de las oficinas subió del 38% al 53% en un año.

En la práctica, esto se traduce en menos escritorios por persona y más variedad de espacios. Y trae un requisito que suele olvidarse: si nadie tiene puesto fijo, cada persona necesita dónde guardar lo suyo. El locker deja de ser un accesorio y pasa a ser la pieza que hace viable todo el esquema.

¿Qué espacios nuevos están apareciendo?

Steelcase, uno de los referentes mundiales en investigación de espacios de trabajo, identificó en 2026 tres tipos de espacio que la IA está empujando: lugares con privacidad acústica para trabajar con IA por voz y hacer videollamadas sin molestar, salas de equipo donde la IA participa en una pantalla como un integrante más, y espacios de recuperación para descansar del ritmo que todo esto impone.

El dato conversa con lo que la gente ya venía pidiendo: en la encuesta global de Gensler, el ruido y la falta de privacidad son los principales reclamos de quienes trabajan en oficinas abiertas. Las cabinas acústicas, las salas pequeñas y las zonas de pausa no son moda: son la respuesta directa a ese reclamo.

¿Qué significa esto en Chile, con la jornada de 42 horas?

La Ley 21.561 redujo la jornada a 44 horas en abril de 2024 y a 42 en abril de 2026, y llegará a 40 en 2028. Al mismo tiempo, las encuestas locales muestran el trabajo híbrido consolidado y la presencialidad al alza, y el mercado de oficinas de Santiago cerró el primer semestre de 2026 con la vacancia de clase A en 8,1%, su cuarta baja consecutiva.

La combinación es exigente: jornadas más cortas, oficinas más llenas. Comprimir el mismo trabajo en menos horas pide espacios que rindan, reuniones que empiezan a la hora en una sala del tamaño correcto, lugares donde concentrarse sin auriculares, y pausas que de verdad recuperen. El espacio deja de ser un costo fijo y pasa a ser una herramienta de productividad.

¿Cómo se traduce esto en el mobiliario?

Primero, menos puestos fijos y mejor equipados: estaciones compartidas con regulaciones rápidas, para que cada persona ajuste el puesto en segundos, y lockers para que el escritorio quede libre al final del día.

Segundo, reuniones del tamaño real: la mayoría de las reuniones son de dos a cuatro personas, y una cabina de reunión o una sala pequeña las resuelve mejor que la sala grande que siempre está ocupada. Tercero, privacidad acústica: cabinas individuales para llamadas y videollamadas, que se instalan sin intervenir el edificio. Y cuarto, pausa real: sofás y zonas informales que marquen un cambio de ritmo, lejos de los puestos de concentración.

¿Por dónde empezar si tu oficina quedó pensada para 2019?

No hace falta cambiar todo de una vez. Lo primero es medir cómo se usa el espacio hoy: qué salas se pelean, qué puestos quedan vacíos, dónde se junta la gente de verdad. Con esa foto, la renovación se puede hacer por etapas, partiendo por lo que más duele, que casi siempre es la falta de salas chicas y de lugares para hablar tranquilo.

En Dunati fabricamos mobiliario de oficina y ayudamos a planificar el espacio de trabajo: estaciones, salas, cabinas acústicas y zonas de pausa, con entrega e instalación en Santiago y regiones. Si estás repensando tu oficina para esta nueva etapa, nuestro equipo está disponible para conversar sobre tu proyecto.